viernes, agosto 3

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (5)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o con Nuestra Señora (3)



SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CARRODILLA. (Primera parte)


Introducción geohistórica y aspectos etnológicos de un hecho paleontológico 

El santuario de Ntra. Sra. de la Carrodilla, antiguamente, patrocinado por una imagen "lactante", es decir, la Virgen se representaba amamantando a su hijo, bien distinta de la actual, es una ermita bastante grande, formada por el templo y otros edificios seglares anejos, estando el espacio sagrado cerrado por estar rodeada de un muro perimetral. Está situada en la parte baja de la vertiente de la Sierra de Carrodilla, en el término municipal de Estadilla, a unos 6 km. del núcleo habitado del municipio de Estadilla, villa perteneciente a la comarca del Somontano de Barbastro, en la provincia de Huesca (Aragón). Los primeros datos documentales relacionados con el santuario de la Carrodilla, datan de los siglos XII-XIII, y hasta principios del siglo XX, existió una hospedería, puesto que, durante siglos, era un lugar de paso muy frecuentado, por ser un cruce de caminos entre la montaña y el llano.


A poca distancia de donde se encuentra edificada la actual ermita de la Virgen de La Carrodilla, levantada sobre su precedente que debió ser construida en la Edad Media, para poder albergar y venerar la imagen mariana, milagrosamente, hallada en ese lugar, está el sitio, concreto en donde, según la tradición popular, hace ya nuchos siglos, un par de carboneros estadillanos encontraron, milagrosamente, la imagen de la Virgen, mientras carboneaba en la sierra, el suceso legendario debió producirse entre los siglos XI y XIII. El lugar en que, según la tradición popular, se produjo tal suceso milagroso quedó "señalizado", prodigiosamente, por la presencia de unas rarísimas piedras que sólo pueden hallarse en ese santo lugar y que no pueden encontrarse en ningún otro lugar de Aragón, ni del mundo.

Imagen de la Virgen de Carrodilla, en su camarin, bajo sus pies, una nube y un par de ruedas de carreta, con su eje, como referencia a las condiciones de su aparición, a dos carboneros estadillanos.
Imagen: El Cafetero de Estadilla

Esas raras piedras, sólo se encuentran por los alrededores de la ermita y, sobre todo, en el supuesto lugar del hallazgo, llamado la "Cruz de las Coronetas", porque según se dice, en ese lugar, antiguamente, existió una cruz de término levantada con fines conmemorativos. Hoy día, aún se pueden encontrar por la zona indicada, unas curiosas piedras de formas redondeadas, de aspecto esferoidal u ovoidal, de superficie rugosa, de colores que van del gris al pardo que varían desde la tonalidad clara a la oscura y cuyo tamaño, más frecuente, está comprendido entre el de una nuez pequeña y el de un huevo de gallina.

Aspecto de las "coronetas" de los alrededores de la ermita de la Carrodilla. A la derecha, las dos caras internas de las mitades, de una que ha sido abierta. A la izquierda, una entera, con la superficie exterior irregular y aspera. Fotografía original de Blanca Latorre
 
No obstante, existen otras piedras, de esa misma clase, pero de tamaño mucho menor o mucho mayor, pudiendo alcanzar algunas de estas últimas, el tamaño de una naranja grande y en casos infrecuentes el de un coco o, incluso, excepcionalmente, el de una bala antigua de cañón. Todas las piedras de ese tipo, con aspecto de cantos rodados rugosos, si se busca su procedencia, se concentran en los afloramientos de una capa sedimentaria, a la que le proporcionan aspecto de un conglomerado del tipo "pudinga", en el que constituyen los cantos o "clastos". Por efecto de la meteorización, se van aflojando, separando y, finalmente, acaban desprendiéndose y rodando pendiente abajo, dispersándose sobre el terreno situado más abajo.

Capa geológica con aspecto de conglomerado, formada por la acumulación de concrecciones nodulares, englobadas por una matriz calcárea
Imagen: Cyanobacteria

Los habitantes de la población de Estadilla y de otros pueblos cercanos que, antaño, realizaban masivas peregrinaciones anuales hasta el santuario, conocían y reconocían esta clase de piedras que consideraban portentosas, por lo que las recolectaban, devotamente, por estar rodeadas de un aura mítica. Bastantes años atrás se las denominaba "coronetas de la Virgen", en la actualidad, con una sociedad bastante secularizada, son más conocidas por el nombre, neutro, de "coronetas", simple diminutivo, aragonés, de "corona".


Detalle de una capa de caliza oncolítica, con aspecto de conglomerado sedimentario, en la que algunos ejemplares de oncolito, aparecen fracturados, mostrando su típica estructura interna, de láminas concéntricas, de tonalidad contrastada, que le proporciona su típico aspecto bandeado.


La fantasiosa e ingenua mirada popular, sobre ciertos fenómenos naturales, construye bellos mitos e inventa bonitas leyendas


El nombre "coronetas", usado para denominar a esta clase de piedras puede parecer injustificado, a primera vista, pero después romperlas, por la mitad (hoy día, algunos las cortan limpiamente y las pulen, con una sierra radial), se descubre la justificación, pues entonces, se puede observar en su interior, un bandeado circular, alternativamente, de tonalidad clara y oscura, dispuesto concéntricamente y que antiguamente fue interpretado como una representación de la corona luminosa que rodea la cabeza de la Virgen. Según la explicación popular, las curiosas figuras concéntricas, claras y oscuras y más o menos circulares, que aparecen en su interior, representarían los círculos de la corona luminosa que rodea la cabeza de la Virgen, en miniatura, razón por la que a estas piedras se las denomine, en aragonés,  "coronetas" pues debido a su tamaño se les aplica el diminutivo al nombre corona, en la forma catalanoaragonesa, acabándolo en -eta.

Reproducción de la corona de la Virgen del Pilar, formada por una serie de círculos concéntricos y haces radiales. Este modelo ha sido escogido, porque ilustra muy bien, la concepción popular del halo o corona, que rodea la cabeza de los santos y que coincide con el aspecto del diseño de la sección interna de las "coronetas" de Carrodilla 
Imagen: Todo Colección

La fama de estas piedras prodigiosas sobrepasó, siglos atrás, los limites de su comarca somontanesa, llegando a ser conocidas y apreciadas en diversas poblaciones, más o menos cercanas a Estadilla, de las comarcas limítrofes, tales como las del Cinca Medio, La Litera y la Ribagorza, en esta última comarca, lindante con Cataluña, donde según unos se habla una "variante aragonesa" del catalán occidental y que según otros, lo que se habla es el "aragonés oriental", eran y son conocidas con el nombre de "coronetes", mientras que en las zonas castellanohablantes de Huesca, eran y son conocidas como "coronitas".

Antaño, el curioso diseño interior, fue considerado, por las gentes que acudían al santuario de Carrodilla, como un hecho insólito e indicio de un origen divino o maravilloso, puesto que sabían que aquella rara figura interna, no se daba en ninguna otra clase de cantos rodados, ni de las demás piedras, vulgares, existentes en los montes de los alrededores. Tal característica petrológica, estimuló la imaginación popular, favoreciendo la aparición de explicaciones fantasiosas de tipo mítico y místico.

Aspecto interior de media "coroneta" de La Carrodilla que ha sido seccionada y pulida con una sierra radial, mostrando el típico diseño formado por el bandeado, concéntrico, característico, de este tipo de piedras. 
Imagen: Fotografía original de Justo Lleyda Naval


Concluyendo algunas personas de mentalidad sobrenaturalista que siendo este tipo especial de piedras, un prodigio de la naturaleza que sólo se encontraban alrededor de la ermita, entonces debían haberse formado, milagrosamente, por la voluntad divina de Nuestro Señor Jesucristo, quien las habría creado, con el dibujo de su corona en su interior y las habría dispersado, en aquel santo lugar, con la intención de honrar a su santa Madre.

Según la creencia popular, la diseminación, divina, de millares de estas raras piedras, alrededor de la ermita de Carrodilla, se habría realizado con la finalidad de señalar el lugar del milagroso hallazgo de la imagen de la Virgen y también para que estas extrañas piedras sirvieran de recordatorio, a todos sus " hijos espirituales" de Estadilla y alrededores, de que eran los beneficiarios de la generosa protección que la Virgen y, por lo tanto, deudores de agradecimiento, motivo por el que no deberían  olvidarse  de prestar la debida veneración a la sagrada imagen de la Virgen de Carrodilla.

Vista panorámica de la fachada principal del conjunto de edificios que constituyen la ermita de Ntra. Sra. de Carrodilla.  Delante la explanada, a la izquierda, el templo actual a la derecha, la antigua hospedería y luego casa de los amos y de los ermitaños.
Imagen: Carrodilla Sostenible

En la actualidad, los romeros que acuden en peregrinación al santuario y los visitantes ocasionales, ya no recogen las "coronetas" con tanta devoción como se hacía antiguamente, cuando se las consideraba como un valioso regalo de la Virgen, cargado de supuestas virtudes protectoras y curativas. Ni con tanta intensidad como hasta mediados del siglo XX, en plena época de nacional-catolicismo, pues ha disminuido mucho el número de romeros que se desplazan al al santuario, por efecto de la emigración rural y de la secularización social.

Este par de buscadores de fósiles, podrían ejemplificar a los modernos recolectores que, en la actualidad, todavía siguen  buscando "coronetas" por las inmediaciones de la ermita de Carrodilla
Imagen: Buscando fósiles

A pesar de todo, lo dicho, aún se siguen recogiendo "coronetas" por alguno de los miembros de muchas familias y de los grupos que acuden a visitar el santuario, unos por motivos religiosos y otros por motivos turísticos, pues si antes se las recogía piadosamente, por considerarlas unas piedras, de formación milagrosas y dotadas de extraordinarias virtudes benéficas y protectoras, desde hace unos 30 o 40 años, básicamente, la recolecta se hace por diversas motivaciones, los más descreídos las recogen por considerarlas una rara curiosidad geológica y otros porque constituyen un curioso "souvenir" y un testimonio, infalible, de la visita realizada a la ermita de Carrodilla. Los crédulos esotéricos del "new age", las recogen porque creen que estan cargadas de energía positiva, atraen la buena suerte y repelen la mala. Los recolectores restante, suelen ser gente del terruño y descendientes directos que han emigrado a zonas más desarrolladas y que siguen creyendo, como sus ancestros, que atraen  la protección milagrosa de la Virgen de la Carrodilla, hasta la casa donde están guardadas y hasta la familia que las alberga, devotamente. Hasta hace unos 50 años, la religiosidad popular, era la única motivación de toda la recolecta.

Pavimento formado con centenares de "coronetas",  zona de la puerta situada bajo el porche que da acceso al pasillo que conduce a la puesta principal del templo. Fotografía original de Justo Lleyda Naval

La antigua abundancia de "coronetas", en las inmediaciones del santuario de Carrodilla, ha ido disminuyendo con el paso del tiempo, debido a la recolección efectuada por millares de peregrinos, devotos recolectores y, recientemente, de visitantes ocasionales, que se las llevan a casa como un simple "recuerdo" turístico de su visita.


Pero la espectacular disminución de "coronetas", sobre todo en los últimos 40 años, se debe a que, entre 1970 y 1975,  Antonio y Olegario Chesa, albañiles de Estadilla, por encargo de la propiedad fueron encargados de rehabilitar la parte más noble de diversos edificios de la ermita, especialmente los tejados que estaban en muy mal estado. Olegario restauró la parte religiosa de la ermita y Antonio rehabilitó la parte secular y quien restauró el empedrado de los accesos a las puertas principales de la iglesia, sustituyendo los tradicionales cantos rodados por "coronetas". El efecto decorativo se obtuvo al disponer las "coronetas" según unos sencillos diseños de círculos concéntricos, en unos casos únicos y en otros agrupados e inscritos dentro de rectángulos, algunos de los "dibujos", según la opinión de los lugareños, recuerdan las figuras típicas de algunos de los naipes de menor numeración, del "palo de oros", de la baraja española


Izquierda: detalle de la decoración del pavimento, en los escalones situados tras la puerta que figura en la imagen precedente, reproduciendo el motivo básico, de círculos concéntricos que predomina en todo el empedrado de los dos accesos principales.

Desconocemos por falta de datos, de momento, si la ornamentación del pavimento se realizó, únicamente, con finalidad estética y simbólica, como simple alegoría alusiva a las "coronetas" o si, además, se pretendía alcanzar algún tipo de fines mágico-religiosos, sobre los romeros que caminasen sobre ellas, de efectos beneficiosos para el cuerpo o para el alma de los romeros, por la influencia milagrosa de las supuestas virtudes protectoras de las "coronetas".....

Derecha: aspecto de una amplia zona pavimentada con "coronetas", en uno de los dos accesos principales que conducen hasta la puerta principal del templo. Se pueden apreciar las sencillas figuras geométricas, conseguidas, mediante la disposición de las coronetas, siguiendo un sencillo patrón, repetido como motivo decorativo de la pavimentación.
Imagenes: Ambas fotografías, son originales de Justo Lleyda Naval



Costumbres tradicionales y creencias, populares, asociadas a las "coronetas" de Carrodilla

Por su vinculación con la Virgen, en Estadilla y en otros pueblos
 próximos, como Aguinalíu, Calasanz, Estada, Fonz, etc., siempre se consideró a las "coronetas" como unas piedras muy especiales, por su "virtud protectora", pues se las creía capaces de otorgar la milagrosa protección de la Virgen de la Carrodilla, en el espacio situado en su derredor. Por esta creencia, durante siglos,  fueron utilizadas como sagrados amuletos o talismanes, marianos, a los que sus devotos poseedores, creían muy efectivos para defenderse de "todo tipo de calamidades de la vida", gracias a la intervención de la Virgen de la Carrodilla


Mujer gravemente enferma, yacente en su lecho, atendida por un médico y una monja de la orden de La Caridad. Si esta mujer hubiera tenido una "coroneta", en su casa, se habría ahorrado la gravedad de su estado y la visita de ambos personajes.
"Ciencia y caridad", óleo sobre lienzo, P. Picasso, 1905.
Imagen: Educación médica en linea

Con la finalidad de aprovechar sus virtudes protectoras, de tipo preventivo y curativo, las "coronetas" se recogían, piadosamente, en las cercanías del santuario durante las romerías que cada pueblo organizaba, para guardarlas, luego, en el interior de sus viviendas, en la creencia de que por medio de su milagrosa  influencia, las personas y animales que estaban bajo aquel tejado, quedaban a salvo de enfermedades malignas y accidentes graves.



Se ubicaban, generalmente, en los dormitorios junto a lecho, para ayudar en la recuperación de enfermos, parturientas y accidentados; en los armarios y arcones donde se guardaba la ropa buena, para preservarla del apolillamiento. También se ponían en "fogariles" contra la entrada de centellas; en cocinas, despensas y bodegas, para preservar de la corrupción, los alimentos y el vino. Incluso, había quien las ponía en graneros, para preservar la cosecha de grano o en las parideras, cuadras, gallineros y colmenas, para preservar de enfermedades y depredadores a los animales domésticos. También se ponían en campos de cereal, viñas y huertos, para conjurar los desastres del pedrisco.


De forma muy generalizada, la gente de la zona, colocaba las "coronetas", en el exterior de los edificios, generalmente, en balcones y ventanas, pero también en los tejados, con el fin de que su benéfica influencia, protegiera a sus ocupantes, alejando la caída de los temidos rayos, de la casa, creyendo que así podían evitarse sus destructivos efectos. 

Descarga eléctrica múltiple, "de nube a tierra", cuyo impacto sobre viviendas o transeúntes, suele ser muy grave o fatal
Imagen: Foudroyé à 13 ans un vendredi 13!

En los mismos lugares, antes citados, y con una segunda  finalidad, las disponían aquellas personas, temerosas de las peligrosas fuerzas invisibles que antaño se asociaban a maleficios, hechizos y seres maléficos, imaginarios de diversa calaña. En este caso el fin era el de neutralizar el "mal de ojo" que ciertos convecinos envidiosos pudiesen lanzarles y/o ahuyentar a los "malos espíritus" que pudieran rondar la vivienda, con la mala intención de, una vez dentro, dedicarse a perjudicar a sus ocupantes, causándoles enfermedades, accidentes domésticos, desavenencias conyugales, disputas y riñas entre padres e hijos o ataques de plagas domésticas, destructoras del patrimonio familiar. 

El manual de exorcismos, escrito en castellano, más difundido y usado para limpiar casas y personas de posesiones de malos espíritus, durante los siglos XVII y XVIII, fue Práctica de exorcistas y ministros de la Iglesia: en que con mucha erudición y singular claridad, se trata de la instrucción de los exorcismos….”, escrito por Benito Remigio Noydens, perteneciente a la orden de clérigos regulares menores y originario de Amberes
Imagen: Las Artes Oscuras en los libros antiguos españoles


Continuará

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