domingo, junio 28

Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (5).


por Heraclio Astudillo Pombo. Departament de Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida.


Sobre las diversas nomenclaturas utilizadas para la denominación de los fósiles. (5ª parte) 

Sobre "piedrecitas" de la Virgen 

 
Las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo.

Son unas "piedras" que han sido consideradas como muy raras, tanto por su escasez, como por su forma, por los habitantes de diversas poblaciones de la comarca de Soria, cercanos a la localidad de Las Fraguas.  
Esas "piedras" solo aparecen en la superficie de un único montículo de tierra que es de diferente textura y de color distinto, al de todo el restante terreno que le rodea. Ese raro montículo está situado a unos 350 m. de la ermita de Inodejo, en el término de la localidad soriana de Las Fraguas
Esas piedras, consideradas tan "extrañas", también son consideradas como muy "prodigiosas" por los habitantes de los pueblos de los alrededores del santuario que realizan romerías hasta el santuario para venerar a su patrona.
Esas "piedras" que son denominadas, popularmente "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, en realidad, son los restos fosilizados de unos minúsculos erizos de mar, los cuales, basándonos en la única foto disponible, en Internet, parecen pertenecer al género Mecaster, que anteriormente fue considerado como un subsgènero de Hemiaster.

El ejemplar de la fotografía, de unos 2 cm., de diámetro, podría pertenece a una de estas dos especies: Mecaster scutiger o Mecaster subtilis, que són las especies más comunes en estos niveles del Cretácico superior: Cenomaniense medio-Cenomaniense superior-Turoniense inferior -Turoniense medio (en negrillas los niveles en los que suelen ser más abundantes). Basándonos en la única foto disponible, lo que limita bastante el grado de certeza, yo me 'inclinaría por Mecaster scutiger.

En cualquier caso, no puede tratarse de equinoideos "terciarios", como, erróneamente, se viene afirmando hasta ahora,  en distintos documentos impresos o digitales, consultados en Internet, en los que se trata sobre esta ermita y sus curiosas "piedras de la Virgen", sino que, realmente, se trata restos fósiles de erizos de mar, "secundarios", es decir, mesozoicos, puesto que son del Cretácico.

La asociación de este tipo de fósiles, con la Virgen María, por parte de la religiosidad popular, de las gentes sorianas, de la zona, se podría deber a dos motivos, el primero por la relativa proximidad al santuario de la Virgen y el segundo, por la presencia de una figura en forma de estrella de cinco puntas, forma muy similar a la de un símbolo mágico protector conocido con diversos nombres: pentalfa, pentáculo, pentagrama, estrella de los magos, etc. y que fue usado como amuleto por toda Europa durante milenios, desde la Prehistoria hasta la actualidad.

De entre todos los tipos de
fósiles ibéricos que han sido relacionados por la cultura popular ibérica con el santoral católico, predominan claramente diferentes géneros de erizos de mar fósiles del Cretácico en los que la particular disposición de los surcos del sistema ambulacral, les proporciona una "marca" en forma de cruz. La cruz era el principal símbolo de la religión cristiana, entre los cristianos, por lo que la marca cruciforme debió ser un factor altamente influyente para establecer su vinculación con una gran variedad de figuras sagradas, por la cultura popular.
Imagen: asahi net geo

La mencionada figura estrellada, en realidad, se corresponde con los cinco surcos del sistema de poros ambulacrales, sistema que está presente en todos los erizos de mar, pero que no siempre están alojados en surcos del caparazón. La distribución pentarradiada de forma estrellada de esas cinco hileras de poros sobre el caparazón de ciertos géneros es la característica que les proporciona la particular marca estrellada, tan característica, de la mayoría de erizos de mar, tanto actuales como fósiles. 

Además, como a la virgen María se la denominaba, metafóricamente, "Estrella del mar" usada por los navegantes en sus travesías nocturnas, metáfora de guía para los católicos y, también, "Estrella matutina", es decir, el "lucero de la mañana" (que no es una verdadera estrella sino el planeta Venus) que cada amanecer anuncia la llegada de la luz del día, metáfora de Jesucristo.

Réplica de la talla original, en madera policromada, de Nuestra Señora de Inodejo, Siglo XIV. Fotografia original del fotógrafo Manuel Arribas


Las "estrellitas" de la Virgen de la Providencia, de Mig Camí

En el caso de las " estrelletes", "crevetes", "estrelletes de la Mare de Déu" o "estrelletes de Mig-Camí", se trata de unos minúsculos artejos o placas columnares, individuales, de sección estrellada, que no alcanzan los 5 mm. de diámetro y que proceden de la desarticulación y disociación "postmortem" de los tallos o pedúnculos de un tipo de equinodermos, vulgarmente, llamado "lirios de mar" y científicamente crinoideos. En este caso particular, se trata de artejos de la especie Pentacrinus neocomiensis  del  Barremiense (Cretácico inferior), hace 130 MA
Cuando aparecen varios artejos juntos, formando una especie de prismas, por no haberse disgregado en artejos individuales, popularmente se les conoce como "pilanets", es decir, pilarcitos, por asemejarse a pequeños pilares o columnas de sección estrellada.

Aspecto, bastante aumentado, de multitud de ejemplares de "estrelletes" o "crevetes" de la Mare de Déu de Mig Camí, de diversos tamaños. Se trata de piezas individuales, desarticuladas, procedentes de la descomposición de tallos y brazos de lirios de mar mesozoicos. Fotografía de original de Josep Armengol Bonmatí
Imagen: Món macro-fossil Crinoïdeus


Criterios, populares, usados para imponer la denominación a ambos tipos de piedras estrelladas

Si analizamos la motivación onomástica en que se basaron los pobladores de ambas localidades, para determinar el nombre vulgar que escogieron para denominar a ambos tipos de fósiles. Podemos ver que en el caso de los fósiles de Inodejo, que la primera palabra, del nombre popular compuesto, alude a la forma y naturaleza general del fósil, pues está claro que tiene aspecto de piedrecita, de forma redondeada y la segunda palabra alude a su relación de proximidad, con el santuario consagrado a esta advocación mariana patrona del lugar en que está enclavado.
En el caso, caso de los fósiles de Mig Camí, pasa algo muy parecido, pues salvando la escasa dificultad que en este caso representa el uso del idioma catalán, vemos como el nombre vulgar alude, en primer lugar a la forma del fósil, de estrellita o de crucecita de cinco brazos y la segunda a la relación con la Virgen, la Madre de Dios, o con el topónimo del lugar: de Mig Camí.


(Continuará)

domingo, junio 14

Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (4)

por Heraclio Astudillo Pombo DMACS-UdL.


Sobre las diversas nomenclaturas utilizadas para la denominación de los fósiles. (4ª parte)

Origen y dispersión, geográfica, de la nomenclatura paleontológica, popular

Como ya hemos dicho en la primera parte de este, mismo artículo, los nombres vulgares o populares de los fósiles, son todos aquellos que han sido creados por la gente común, tal categoría de nombres, como pasa con el resto de elementos de la naturaleza, no se da a todas las clases de seres que existen sino sólo a algunos que resultan interesantes. En el caso de los fósiles, sólo fueron otorgados nombres propios a unos pocos tipos de fósiles, de entre los pocos o muchos tipos que podían existir en un territorio determinado. 

Sólo se acostumbraba a denominar aquellos tipos de fósiles que por razones diversas, pero casi siempre ligadas a su uso lúdico, decorativo o supersticioso, llegaron a despertar el interés de la población autóctona, quedando el resto de fósiles, considerados como ""vulgares" sin recibir ningún nombre particular que los identificase dentro del conjunto existente. Por lo tanto, los tipos de fósiles que han sido dotados de nombres vulgares, particulares o propios, impuestos por la "gente del pueblo", nunca llegaron a ser muchos, incluso en muchas comarcas que son muy ricas en fósiles.

Vista anterior y posterior de un fragmento de trilobites, del Ordovícico, que fue perforado para su uso como colgante, hace unos 15.000 años. Fue encontrado por Salmon entre artefactos prehistóricos de esa edad, en una cueva de Yonne, Francia, en 1889, denominada "Gruta del Trilobite ". Debió tener función ornamental y quizá amulética, por lo que es de suponer que este tipo de fósiles debieron tener un nombre distintivo en esa zona y época
Imagen: Early-trilobite-studies

Por otra parte, las denominaciones populares, acostumbraron a estar muy restringidas geográficamente, por diversas razones sociales y geográficas, la principal fue que, antiguamente, por diversas razones, la mayoría de la gente viajaba muy poco fuera de los límites de su propia comarca. 

La causa principal, para que los nombres populares de ciertos fósiles tengan una distribución geográfica extremadamente limitada y pequeña, se debe muy especialmente al hecho de que la mayoría de las comunidades humanas, rurales, hasta mediados del siglo XX, eran casi totalmente autárquicas por lo que no necesitaban superar los límites comarcales, con suficiente frecuencia, ni en número humano elevado, para encontrar todo aquello que necesitaban para desarrollar normalmente su vida cotidiana. 
En segundo lugar, por el efecto disuasivo que ejercían las pocas y malas vías de comunicación, disponibles hasta mediados del siglo XX, y en ciertas épocas de siglos anteriores y en lugares montañosos o boscosos, por la existencia de bandoleros y salteadores de caminos, que hacían muy azarosos los desplazamientos.

Pareja campesina, con su medio te transporte. Instalado en la zona rural de los alrededores de Tortosa. Fotografía de 1947.

En tercer lugar, por los reducidos ingresos de que disponían las clases populares que no les permitían usar de los medios de transporte que le hubieran permitido poder realizar frecuentes y largos viajes, posibilidad que sólo era asequible a las clases adineradas. 

Tales restricciones, básicamente, socioeconómicas y  limitaciones, fundamentalmente, geográficas, facilitaron o determinaron que muchos de los nombres populares dados a algunos fósiles fueran de uso, exclusivamente, local o comarcal, al no haber sido posible su "exportación, ni su importación", fuera de sus localidades originarias.


Mapa simplificado del periplo de diversas sociedades "bárbaras", europeas, durante la descomposición y caída del imperio romano de occidente.
Imagen: Historia Universal Planeta

Antiguamente,  los nombres de muchas cosas, fueron llevando de aquí para allá por efecto de los intercambios comerciales y culturales con sociedades del mediterráneo oriental, de las sucesivas oleadas de emigrantes, inmigrantes que se produjeron como consecuencia de diversas invasiones, procedentes de Europa o del norte de África. También de las repoblaciones de nuevos territorios, conquistados al enemigo, tras diversas guerras de reconquista, episodios que han tenido lugar, en la península ibérica, muchas veces, a lo largo de toda la Historia.

En tiempos mucho más recientes, de las sucesivas transformaciones económicas e industriales, de cierta ciudades, comarcas o regiones que, de este modo, se convirtieron en centros de atracción económica, de generación laboral  y de concentración social. Las idas y venidas de grupos de personas, procedentes de muy distintos lugares de España, determinando que los nombres de muchas cosas, incluidos los nombres de algunos fósiles con denominación vulgar, fueran llevando de aquí para allá.
Por efecto de ese transporte del léxico propio de una comarca a otra o de una región a otra, con frecuencia sucedía que las nuevas denominaciones introducidas, a veces, no se aplicaron a los mismos tipos de fósiles, sino a otros más o menos parecidos, dando origen a confusiones o a usos inapropiados, pero también indujeron, con la extinción o transformación del idioma inmigrado, posiblemente, la pérdida progresiva de de nombres antiguos, propios de la cultura vencida que había perdido poder político y prestigio social, este podría ser el caso de ciertas denominaciones "residuales", de otras "opacas" o algunas formas "corruptas", usadas en algunas zonas del País Vasco y de Navarra o de otras zonas de Aragón, Cataluña, Valencia y Murcia. 
Grupo de emigrantes andaluces, esperando un tren para trasladarse hasta Cataluña. Fotografía de la década de 1950.

Por otra parte, cuando las comunicaciones empezaron a mejorar y se fueron extendiendo por el territorio peninsular, como resultaba que la cultura rural, conservadora del antiguo léxico local, entre el cual había el paleontológico, estaba en franco declive económico y social, frente a sus equivalentes urbanos, estas circunstancias propiciaron la emigración progresiva hacia las ciudades y regiones que eran más dinámicas económica y culturalmente, favoreciéndose el abandono de la vieja cultura como estrategia adaptativa a la adopción de la nueva cultura urbana lo que supuso el abandono y pérdida de todo el bagaje cultural anterior del que eran portadores los emigrantes rurales y pobres.



ESTUDIO DE LAS CAUSAS DE ALGUNOS CASOS CONCRETOS.

1- El reducido tamaño de los ejemplares y la escasa distribución geográfica, de los fósiles, determina nombres vulgares, de escasa difusión.


En algunas ocasiones, la razón del extremado localismo de muchos nombres vulgares, provendría del hecho de que los yacimientos fosilíferos estaban muy localizados, por ser los afloramientos de muy pequeña extensión, situados en lugares mal comunicados o de difícil acceso, pero sobre todo, porque la escasez y las exiguas dimensiones de los ejemplares de este tipo de fósiles, los hacía difícilmente visibles a simple vista, debido a su pequeño tamaño, por lo que los fósiles de este tipo podían resultar completamente desconocidos fuera de la propia localidad o comarca de origen, a no ser que se asociasen con algún componente mítico de importancia supra-comarcal.




Equinodermos fósiles, sagrados

Como ejemplos del tipo de fósiles mencionados en el encabezamiento de este apartado, presentaremos las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, muy conocidas en la localidad soriana de Las Fraguas y en otras de sus alrededores inmediatos y también a las "estrelletes" (cast. estrellitas), también llamadas "crevetes" (cast. crucecitas), "estrelletes de la Mare de Déu" o "estrelletes de Mig-Camí", muy conocidas en la localidad tarraconense de Tortosa  y en otras de sus alrededores inmediatos
En ambos caso se trata de fósiles de muy pequeño tamaño, con forma de estrella de cinco puntas y cuya denominación vulgar, no salió fuera de su zona de uso original, hasta hace muy pocos años, expansión producida por efecto de la difusión que de ellos hicieron diversas publicaciones.


El objeto más visible, de la fotografía, es una moneda de 1 euro, usada como referencia de tamaño relativo, por comparación, uno puede hacerse una idea aproximada de la pequeñez de las "estrelletes" y de los "pilonets" de Mig Camí, Tortosa (Tarragona).

La atención humana hacia unos fósiles de tan escasa visibilidad, por su reducido tamaño y su escasez, seguramente, se debe a ciertas circunstancia especiales como es la de yacer, en las inmediaciones de santuarios marianos y, además, por el hecho de ser una clase de "piedrecitas especiales", no sólo por su rareza sino porque estaban misteriosamente "signadas" (señaladas) con una "marca característica", no natural, en este caso particular, con la figura o forma de una estrella de cinco puntas. Por tanto, su proximidad a un santuario, las asociaría a un espacio sagrado y su forma antinatural, a algún suceso prodigioso o milagroso.

Debemos recordar que, entre los católicos, la Virgen María, ha sido conocida con multitud de sobrenombres metafóricos, relacionados con las estrellas, entre muchos otros, podemos destacar por ser ampliamente conocidos, el de "Stella Maris" (Estrella del Mar) y el de "Stella matutina" (Lucero del alba). Ambas denominaciones "astrales", podrían ser la causa de que se haya vinculado estas curiosas piedrecitas estrelladas, con la Virgen María, vinculación de base puramente morfológica pero que desde una "mentalidad magico-religiosa" les otorgaría, automáticamente, alguna virtud extraordinaria, favorable para sus fieles devotos, generalmente relacionada con la protección, frente a diversas amenazas o relacionada con la curación o mitigación de ciertas dolencias.

Símbolo estrellado, la pentalfa, relacionado con diversas antiguas religiones paganas, europeas, y con multitud de supersticiones modernas y contemporáneas 
Imagen: Inspired planet  

Pero podemos especular, libremente, que quizás, mucho antes de la cristianización del territorio, la presencia de esta marca estrellada, ya había sido interpretada por los practicantes de antiguos cultos paganos, como el signo sagrado y mágico de la denominada "pentalfa" o "pentángulo". Ese símbolo gráfico representaba ideográficamente a la "diosa madre" muy influyente y venerada, en las religiones primitivas y en las sociedades de organización matriarcal, por estar tal divinidad considerada la patrona de la fecundidad vegetal animal y humana. 

Xilografía del siglo XVII o XVIII, coloreada a mano, representando  la imagen de la Virgen de la Providencia de Mig Camí. 
Imagen: Biblioteca de la Univ. de Valencia 

Quizás por esa vinculación divina, este tipo de fósiles estrellados, podrían haber sido considerados, desde muy antiguo, como "piedras sagradas", dotadas de "virtud mágica", con efectos y usos defensivos, protectores o curativos. Este tipo de creencias habrían podido influir estimulando, durante siglos o milenios, la recogida de este tipo de "piedrecitas", con la finalidad de ser utilizadas como amuletos protectores, contra fuerzas maléficas, causantes de accidentes y enfermedades o para ser usadas como componentes mágicos, de ciertos remedios terapéuticos.

Posteriormente, con la cristianización del territorio, la antigua diosa madre habría sido sustituida por una figura femenina equivalente en funciones sociales e importancia religiosa, la Madre de Dios o madre de Jesús, también considerada como madre adoptiva de todos los cristianos, especialmente, entre los católicos, continuando el uso mágico, tradicional, de estos fósiles, pero bajo un nuevo patronazgo.