domingo, enero 8

Un fósil cordobés de difícil clasificación etnopaleontológica (2)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

La “estrella de los deseos” un fósil muy singular de la ciudad de Córdoba (2ª parte)


El procedimiento ritual tradicional
 

Parece ser que cuando se hizo visible el fósil, el reto para el visitante supersticioso que por primera vez visitaba la Mezquita de Córdoba, consistía en buscar y encontrar la ahora famosa “estrella de los deseos” en alguna parte de los muros exteriores del famoso conjunto arquitectónico. Pero en estos últimos años y en la actualidad, el antiguo reto se ha desvanecido gracias a poder difusor de información de Internet, la mayoría de los buscadores bien informados, antes de visitar el monumento ya saben dónde se encuentra la "estrella mágica" y que deben buscarla en la parte de la fachada de la calle Torrijos que hace esquina con la del Corregidor Luís de la Cerda.  
Una vez encontrada la estrella de los deseos, el paso siguiente, consiste en expresar mentalmente el deseo que se quiere conseguir por su mediación mágica, mientras tanto se deberá estar tocando la piedra “mágica” con la mano o con algunos de sus dedos. Según algunos devotos austeros, la piedra “mágica” solo concederá un único deseo a cada peticionario, en cada visita. Según otros creyentes, excesivamente optimistas, la piedra “mágica” concederá todos los deseos que se le pidan, con mucha fe, mientras dura el tocamiento. Según los creyentes menos optimistas y más acertados, la estrella de los deseos” solo satisface aquellas peticiones que no resulten demasiado difícil de alcanzar... con un poco de sentido común y fuerza de voluntad, por parte de la persona peticionaria.

Grupo de escolares del 2º ciclo, del CEIP Bilingüe San José de Calasanz, llegados desde Peñaroya de Pueblonuevo (Córdoba), posa junto al fósil más famoso de Córdoba.
Nos gustaría creer que l@s maestr@s que acompañan a los grupos de jóvenes escolares hasta este lugar mágico, aprovechan la ocasión que les brinda este fósil para fomentar, entre sus alumnos,
el pensamiento crítico, la observación y el razonamiento científico y no para reforzar ideas irracionales, prácticas supersticiosas y concepciones fantasiosas del mundo natural.
Imagen: Visita a Cordoba.


A la vista de todo lo leído sobre la “estrella de los deseos” de la Mezquita cordobesa, parece tratarse de un "ritual de transferencia", en el que el fósil cumple el papel de intermediario entre el humano devoto y afligido y la "divinidad" sobrehumana y resolutora de su aflicción. En este tipo de rituales, realizados en el contexto tradicional, católico, la "divinidad" era alguna advocación religiosa, patrona de algún santuario y el intermediario, la propia imagen o alguna fuente, árbol, bosque, peña, gruta, pozo, lago, etc. situado en sus inmediaciones. En este caso concreto de la Mezquita, no se particulariza quién es la "divinidad" contactada a través del fósil y que será quien ayudará a los peregrinos, sino que se dice que es "la magia del lugar" quien ayudará a conseguir el deseo solicitado, gracias a la dosis de buena suerte otorgada al devoto peticionario. Esta idea nos remite a la antiquísima creencia sobre lugares sagrados y espíritus guardianes protectores, previa a la aparición de religiones organizadas. Quizás se trate de una muestra más del "neopaganismo" que impregna a parte de la sociedad moderna occidental, secularizada pero supersticiosa.
 
Desde hace unos pocos años, la “estrella de los deseos” recibe la visita de algunos de los muchos turistas que visitan la Mezquita de Córdoba. Algunos la observan intentando comprender su naturaleza, otros practican el frotamiento ritual, confiando obtener la gracia de la materialización de sus secretos deseos y otros el tocamiento fugaz y discreto, “por si acaso”....  Los visitantes son personas muy diversas, de cualquier procedencia geográfica, edad y condición social, esto incluyen desde turistas nacionales a chinos y japoneses, desde grupos de jubilados, asociaciones recreativo-culturales y hasta grupos de jóvenes escolares foráneos. No todos los visitantes de la ahora famosa “estrella de los deseosson personas crédulas y supersticiosas, algunas son simplemente curiosos que quieren observar, con sus propios ojos, esta rara curiosidad cordobesa. Pero tod@s aquell@s visitantes que tocan la piedra estrellada, de forma reverentemente supersticiosa y que le encomiendan confiadamente peticiones secretas, no solo están poniendo a prueba los dudosos poderes mágicos de la estrella de los deseos, sino que también están poniendo en evidencia su exceso de credulidad, su falta de sentido común y su incapacidad para comprender las leyes que determinan verdaderamente el funcionamiento real del mundo físico y social.



Posibles causas de una interpretación mítica

Desde la antigüedad, las personas de mentalidad fantasiosa e ignorantes de los procesos naturales, han acostumbrado a interpretar como fenómenos raros y maravillosos algunos hechos relativamente vulgares, en plena naturaleza, debido a su falta de conocimientos específicos y de experiencia naturalista.  
En el caso cordobés que nos ocupa, posiblemente, se aplicó la antigua "teoría de las signaturas" a la extraña piedra estrellada que brotó del interior del sillar de calcarenita del muro de la Mezquita. Los primeros observadores supersticiosos influidos por su particular forma de aparición, tonalidad clara y, sobre todo, por la gran marca en forma de estrella que presentaba debieron intuir la posesión de virtudes ocultas. Las creencias providencialistas de algunos de aquellos primeros observadores, asociadas a las cualidades de la extraña piedra, debieron estimular la fantasía propiciatoria inspirándoles la interpretación supersticiosa del evento, luego debieron ir comunicando sus peregrinas ideas a otras personas, algunas de las cuales, a su vez, las transmitieron a sus conocidos y, posiblemente, de esta forma, se fue extendiendo, lentamente, su conocimiento y las supersticiones anejas. 
Desde muy antiguo y en muchas culturas distintas, por efecto de las creencias astrológicas, se ha interpretado la periódica aparición estacional de ciertas estrellas, anteriormente no visibles, (estrellas o planetas muy luminosos) o de enjambres de estrellas fugaces (meteoritos), como una señal celeste que indicaba a los humanos que estban viviendo una ocasión especial, mágicamente favorable, para la obtención de secretos deseos. 

Además de todo lo anterior, antiguamente, cuando aún no se comprendía el proceso de la fosilización, algunos naturalistas protocientíficos llegaron a considerar la posibilidad de que algunos fósiles pudieran ser el resultado del carácter creativo y lúdico de la Naturaleza. En algunos casos creyeron que su aspecto era un reflejo de que su formación estaba influida por la fuerza generatriz de algunos de los astros celestes. Incluso se llegaron a clasificar en función de esta creencia infundada. Los fósiles con forma de estrella o con una figura estrellada se consideraron relacionados con las estrellas de quienes habían recibido influjos celestes y cualidades maravillosas.

También desde antiguo y en diferentes culturas, se ha relacionado la increíblemente buena suerte de que parecen gozar ciertas personas afortunadas o para justificar la incomprensible mala suerte que parece afligir a ciertas personas desafortunadas, a “la voluntad” y al "influjo favorable o desfavorable" de ciertas estrellas. De estas creencias astrológicas han surgido las expresiones populares: "tener buena estrella" y "tener mala estrella", sinónimos de tener buena o mala suerte en la vida o en los proyectos emprendidos. 

Parece ser que los caballos jerezanos que tiran de las carretas que pasean a los turistas por la ciudad, también se sienten atraído por el mágico influjo de la estrella fósil de la Mezquita. Algunos en sus ratos libres se acercan a visitar la popular curiosidad, quizá para implorarle unas mejores condiciones de vida para ellos y sus cocheros. 
Imagen: Paseo en busca de una estrella. Córdoba

Creencias irracionales de los tipos citados anteriormente debían estar presentes en la mente de quienes interpretaron supersticiosamente la aparición del fósil sobre el muro de la Mezquita. Por lo tanto creemos que la causa intrínseca y primera del proceso de folclorización que ha sufrido este fósil cordobés se debe al hecho que posee una marca en forma de estrella, una figura muy vinculada a múltiples supersticiones comunes.


Orígenes terrenales de la estrella de piedra, fabulosa
 

Ya se ha dicho en la entrada anterior que la famosa "estrella de los deseos" de la Mezquita de Córdoba, en realidad, es un simple caparazón fosilizado de erizo de mar, del género Clypeaster. Una clase de erizos marinos fósiles bastante frecuente en las rocas procedentes de la litificación de los sedimentos marino del Mioceno andaluz.
 
La piedra de edificar más comúnmente utilizada en Córdoba, en las construcciones antiguas, es la llamada “piedra franca” cordobesa, que es un tipo de arenisca. Se trata de una caliza arenosa conchífera, del Terciario (Mioceno), relativamente blanda, por lo que es fácil de cortar y de tallar que se obtenía en diversas canteras abiertas en la cercana zona de la sierra, cercanía que abarataba el transporte hasta la ciudad. 
Existen, fundamentalmente, dos tipos y calidades de “piedra franca” en función de su composición mineralógica y propiedades mecánicas. La de peor calidad es una "caliza conchífera" muy arenosa o "biocalcarenita" que por contener bastante arena y abundantes detritos de conchas y caparazones resulta muy blanda y disgregable, por efecto del roce o de la meteorización. El segundo tipo de “piedra franca” cordobesa, de algo más de calidad, es otro tipo de "biocalcarenita" o caliza arenosa y conchífera, pero algo menos arenosa y con menos detritos de conchas y caparazones, por lo que resulta de grano más fino, algo más compacta y algo más resistente al efecto disgregador del roce o de la meteorización, se caracteriza por contener abundantes restos de equínidos, especialmente del género Clypeaster. A este tipo de roca pertenecen la mayoría de los sillares comunes que constituyen los muros lisos de las fachadas exteriores de la Mezquita de Córdoba.


Aspecto de la superficie de un sillar de calcarenita cordobesa con los típicos signos de envejecimiento. Los materiales más compactos, cimentados o duros resisten mejor las agresiones ambientales y aparecen en relieve, mientras que los que presentan cualidades opuestas se desmoronan y desprenden, apareciendo excavados o deprimidos. Fotografía original de Paco Muñoz
Imagen: Notas cordobesas

Las diferentes canteras existentes en el término municipal de Córdoba que durante diversas siglos habían proporcionado “piedra franca” para la construcción urbana, estaban unas situadas en dos lugares. Unas en las faldas de la sierra cordobesa, en las cercanías del castillo de la Albaida, cuya explotación había originado una gran excavación del terreno que por su forma circular y aspecto cóncavo era conocida popularmente, entre los cordobeses del siglo XIX, como “la plaza de toros” de la sierra. Otras canteras cordobesas de “piedra franca”, se hallaban en las inmediaciones del antiguo “molinillo de Sansueña” en donde se explotaban varios niveles de calidad desigual, de los que se extraían bloques de piedra de mayor o meno dureza, con destinos de aplicación específicos. 

Vista, desde el lado contrario, de uno de los laterales del profundo socavón, causado en el terreno de la sierra de la Albaida, por la excavación de una capa superficial de piedra caliza de arenisca. La extracción se realizaba con destino a la elaboración de sillares para la construcción de muros en los edificios antiguos de Córdoba.
Imagen: Fotografía original de Jose Manuel Borja, de Córdoba 


El proceso de completo afloramiento del singular fósil de la Mezquita, anteriormente oculto dentro del sillar de calcarenita, se debió producir espontáneamente debido a que la matriz de piedra calizo-arenosa que recubría al fósil, constituido por calcita, era baste heterogénea, poco coherente y mal cimentada. Estas condiciones intrínsecas hacían a la roca bastante sensible a los efectos degradadores y disgregadores causados por los factores ambientales, atmosféricos y antrópicos, propios y característicos de residir a la intemperie, bajo las condiciones microclimátologicas cordobesas, de la situación del edificio bastante cercana al río Guadalquivir... y de ser una zona intensamente turística.



¿Quién es realmente la estrella de los deseos?

Ya se dijo en la entrada anterior qué era la popular estrella de los deseos de la Mezquita de Córdoba, en realidad, solamente es un fragmento bastante completo de la zona inferior u oral del caparazón fosilizado de un erizo marino. Se trata, concretamente, de un equinoideo, de tipo clipeasteroideo y más concretamente de los restos fosilizados del del caparazón de un Clypeaster, un tipo de erizo marino fósil, característico del Mioceno superior de Andalucía.

La identificación zoológica, más completa o más precisa del fósil cordobés motivo, objetivo e incentivo del creciente número de peregrinos crédulos que acuden para invocar su intercesión mágica y de mirones curiosos, no va a ser posible, puesto que el ejemplar no reúne, en la actualidad, las condiciones mínimas, necesarias para poder alcanzar la identificación específica, con un mínimo de fiabilidad científica. 


Principales características típicas del caparazón de los erizos marinos del género  Clypeaster, a tener en cuenta para conseguir la identificación precisa de la especies concreta. Esquema gráfico extraído del trabajo de Ildefonso Bajo Campos de 2002
Imagen: El género Clypeaster....

Desconocemos, si la parte ahora no visible del fósil mítico, conserva la parte superior del caparazón y si éste conserva suficientemente bien conservadas las características morfológicas típicas de su especie. Condiciones imprescindibles que podrían permitir a un experto en clipasteroideos fósiles su identificación.


Cuando lo que hoy es Córdoba estaba ocupado por las aguas oceánicas del Thetys, en un periodo de transgresión, el océano había vuelto a ocupar el antiguo valle del río Betis (Guadalquivir), pero no en toda su extensión, pues no alcanzaba a comunicar la parte que en futuro sería el Atlántico con lo que sería el Mediterráneo como había sucedido con la transgresión del mar anterior. La invasión marina, había formando un profundo golfo, en forma de fondo de saco, que llegaba a penetrar profundamente en la provincia de Jaén.
Fue en el Helvetiense,
la etapa geológica que siguió al Burdigaliense, cuando el gran Estrecho Bético adquirió su máximo desarrollo y las olas marinas se rompían directamente en los mismos pies de Sierra Morena. La prueba de ello son los antiguos materiales costeros que hoy afloran como retazos de terrazas, adosadas a las oscuras rocas de la Sierra Morena, y que hoy perfilan su base, e incluso su misma falda. Se trata de niveles de conglomerados en tránsito hasta tamaños arenosos, biomicritas, e incluso margas; conjunto de rocas sedimentarias del Mioceno que con su diversa granulometría arenosa conforma la personalidad de la llamada "piedra franca de Córdoba", con la que, a lo largo de la Historia, se han construido muchas edificaciones comunes pero también de la mayor nobleza y valores artísticos, como es el caso de la Gran Mezquita Aljama o el Alcázar de los Reyes Cristianos. 

Esquema paleogeográfico de la Península ibérica en el Mioceno
Imagen: Averroes Geo

Los testimonios dejados por la existencia de una vida marina prehistórica, aún son visibles hoy día, en forma de sus restos fósiles, incluidos en las rocas sedimentarias. En las  de edad Tortoniense  se pueden encontrar caparazones de Clypeaster, valvas de Pecten y conchas de Terebrátula grandis, entre otros. Desde que esos restos del pasado marino cordobés estaban habitados por seres vivientes hasta hoy han pasado unos 10 millones de años, un poco más de lo que tardaron aquellos fondos marinos en los que vivieron en litificarse, elevarse y transformarse en sierras. Mucho más tarde llegarían hasta esas mismas sierras los canteros cordobeses de diferentes culturas, romanos, visigodos, sarracenos, renacentistas, barrocos, etc. a extraer bloques, losas y sillares de piedra franca, conteniendo ocultos en su interior o mostrando en su superficie sus fósiles característicos.


Continuará

domingo, diciembre 18

Un fósil cordobés de difícil clasificación etnopaleontológica (1)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

La “estrella de los deseos” un fósil muy singular de la ciudad de Córdoba (1ª parte)
 


Introducción

Desde hace varias semanas estamos inmers@s en el ambiente publicitario de la campaña comercial típica de la moderna época navideña. En los ámbitos doméstico y callejero o de los anuncios publicitario, las estrellas, de formas, colores y tamaños muy variados, acostumbran a constituirse en elementos decorativos y conmemorativos. Las estrellas de cinco puntas son unos elementos muy familiares que están cargados con una elevada significación mítico-religiosa o fuertemente impregnadas de simbolismo mágico-astrológico. 


Imagen sintética, representativa de las tradiciones características de las modernas fiestas navideñas, más laicas que religiosas y más consumistas que reflexivas: luces, árbol de Navidad, copos de nieve y estrellas brillantes
Imagen: Fondobook


En el mes de diciembre, es una tradición ancestral, entre la mayoría de las personas pertenecientes a las culturas de influencia judeo-cristiana, la vieja costumbre de intercambiar con los familiares, amig@s y compañer@s, frases y mensajes con cálidos deseos de felicidad y de paz familiar, condiciones necesarias para el óptimo disfrute de unas fiestas anuales que originalmente fueron celebraciones paganas para conmemorar el hecho  astral del momento del solsticio invernal.  
También es costumbre tradicional que familiares, amig@s y compañer@s crucen deseos de salud, afecto y prosperidad para conjurar las incertidumbres y temores que pueda traer el nuevo año que se aproxima y que finalmente resulte feliz y fecundo. 
Por todo el conglomerado de motivos culturales y tradiciones ancestrales mencionadas, el autor ha creído que este era el momento más oportuno para  presentar un curioso fósil cordobés que le resultaba muy interesante etnopaleontologicamente, por todo el folclore que lo rodea, pero que hasta ahora le ha resultado de muy difícil ubicación en el esquema etnopaleontológico elaborado tras años de estudio del fenómeno y en el que se ha procurado ir situando a todos los fósiles que el autor ha ido conociendo, estudiando y clasificando.  
Tal vez, la magia de las míticas estrellas navideñas ha conseguido activar algún resorte neuronal del autor y le han hecho notar que siendo el mes de diciembre, la época anual más llena de afectos, creencias, credulidad y buenos deseos, ese era el momento más apropiado para presentar en sociedad al fósil  denominado popularmente: “estrella de los deseos de la Mezquita de Córdoba. Presentación que vamos a efectuar de inmediato.

Aspecto del fósil denominado, popularmente, estrella de los deseos”, visto muy de cerca. El fósil está incrustado en uno de los incontables sillares de calcarenita miocena que forman el muro de la fachada exterior de la Mezquita de Córdoba. Fotografía de Jóse Ortega Sánchez.
Imagen: Paseo por Córdoba


Este es un fósil que, sin muchos méritos propios, ha cobrado gran notoriedad popular durante los últimos años, siendo conocido y denominado por muchos de l@s cordobeses/as y de l@s visitantes foraster@s de la Mezquita que saben de su existencia y que lo conocen como la “estrella de los deseos” de la Mezquita.  
A pesar de la infundada rareza y de la injustificada carga mágica que le atribuye la gente común que lo conoce, se trata de un fósil corriente por su naturaleza zoológica, común por el lugar geográfico en que está y muy normal por ser un constituyente habitual en la calcarenita miocena que es la piedra con la que se ha construido buena parte de la fachada exterior del edifico en que ha aparecido. No obstante, gracias a la fantasía humana, es el único fósil común y corriente de la ciudad de Córdoba que goza de nombre propio y que es el centro de unas serie de costumbres populares de tipo lúdico-supersticioso, practicadas por algunas de las personas que visitan la Mezquita de Córdoba. A pesar de todo lo dicho, por todo lo poco que se ha podido averiguar sobre este fósil, hasta el momento presente, consideramos que se trata de un fósil, muy singular etnopaleontologicamente, no solo en la ciudad de Córdoba, sino en toda Andalucía y buena parte de la Península ibérica.


La “estrella de los deseos” de la Mezquita de Córdoba
 


El texto publicado por la Cordobapedia sobre la estrella de los deseos”, aparecido en el año 2009, dice exactamente: 
"En la Mezquita Catedral, existe una pequeña estrella, que algunos llaman la Estrella de los Deseos.
Esta estrella se encuentra en una esquina de la Mezquita Catedral, junto a la calle Torrijos. Esta pequeña estrella es un fósil situado en la pared de la Mezquita. Desde hace mucho tiempo la gente que pasa por delante de ella, la toca y pide un deseo, intentando que la magia que la rodea, le de un poco de suerte y, por que no, se cumpla el deseo que quiere."

Este texto que es el más antiguo que sobre la estrella de los deseos” ha podido hallarse, servido de plantilla o ha sido copiado literalmente, con muy escasas modificaciones, por todas las fuentes difusoras posteriores.


En la imagen, una señora mayor posa sonriente para el fotógrafo, Jóse Ortega Sánchez, tocando con la punta de los dedos de su mano derecha el fósil mágico de la Mezquita de Córdoba. Se desconoce cuánta teatralidad o credulidad hay en la acción retratadaImagen: VII Desayuno con Negritos en Córdoba


La curiosa "piedra mágica" que, según sus devotos propagandista, es capaz de conceder algunos de los deseos que se le piden y que puede proporcionar "un poco de buena suerte" a quien la toque, aparece incrustada cerca del ángulo superior derecho de un sillar de "piedra franca", bastante carcomido, de la fachada de la calle de Torrijos.
A pesar de su imaginaria virtud mágica, su verdadera naturaleza es identificada correctamente, como "un fósil" sin precisar más. Es considerado como un objeto maravilloso capaz de atender peticiones modestas, motivo por el que se le ha dado el nombre popular de “estrella de los deseos” y que ha generado un peregrinaje de curiosos y de supersticiosos que se acercan a observarlo o a tocarlo.
Este fósil de capacidades prodigiosas puede resultar un objeto bastante extraño para cualquier persona común y corriente o incluso culta que no esté bien familiarizada con la Paleontología de Invertebrados, especialmente, porque solo muestra visible aquella parte de su caparazón que no es la más popular, por ser poco fotogénica.


Observado a simple vista, de cerca, se puede apreciar con total claridad que se trata de una "especie de piedra", muy especial por algunas de sus cualidades, es ligeramente cóncava, de contorno redondeado-lobulado, de unos 10 a 12 cm. de diámetro, con el lado derecho e inferior rotos. Destaca claramente del conjunto de la roca calizo-arenosa que la contiene por poseer una tonalidad bastante más clara y ser más lisa y compacta que el resto que se muestra mucho más oscurecido, avejentado y carcavado.


Aspecto de la popular estrella de los deseos”, vista en su actual contexto petrológico-constructivo. Incrustada en uno de los incontables sillares de calcarenita miocena que forman uno de los muros exteriores de la Mezquita de Córdoba. Fotografía de Ziryab
Imagen: Paseo en busca de una estrella. Córdoba


De la anterior observación, detallada, sin necesidad de aplicar la exploración táctil, se puede inducir que ha de ser más compacta, más dura y más resistente que la roca matriz, porque ha resultado menos afectada por el proceso ambiental de degradación, ya que sobresale en relieve y su superficie conserva algunos detalles y si se aplica la exploración táctil se comprueba que es más consistente al frotamiento.
Además de todas las características observadas, citadas anteriormente, esta piedra muestra una superficie de textura muy particular, gravada con pequeñas granulaciones y alineaciones de poros y sobre todo hay que destacar que posee una gran marca de forma estrellada, constituida por cinco surcos equidistantes que desde los bordes convergen en una pequeña concavidad central y es, precisamente, esta característica la que más a contribuido a su popularidad y mitificación, crecientes durante estos últimos 10 años.



Aspecto de un ejemplar de clipeasteroideo fósil de la especie Clypeaster reidii, especie relativamente frecuente en el Mioceno andaluz. A la izquierda visto por su cara aboral o superior y a la derecha visto por su cara oral o inferior, nótese la semejanza de esta parte del caparazón del erizo fósil con la denominada estrella de los deseos” de la Mezquita
Imagen: Sociedad Paleontológica Italiana

Cualquier persona bien familiarizada con la Paleontología de Invertebrados y buena conocedora de los equinodermos, a la vista de las características particulares que reúne y muestra la popular "piedra estrellada” de la Mezquita de Córdoba, se dará cuenta de que la popular  estrella de los deseos, en realidad, es un fragmento bastante completo de la zona inferior u oral del caparazón fosilizado de un erizo marino. Se trata, concretamente, de un equinoideo, de tipo clipeasteroideo y más concretamente de los restos fosilizados del del caparazón de un Clypeaster, un tipo de erizo marino fósil, característico del Mioceno superior de Andalucía.


Aparición prodigiosa

Por el aspecto degradado, excavado y deprimido que, en la actualidad, muestra una gran parte del sillar de piedra calizo-arenosa que contiene el fragmento de caparazón del erizo fosilizado del género Clypeaster y por la posición saliente del fósil, queda claro que, cuando se talló el sillar y se utilizó para construir el muro del que forma parte, el equinoideo fósil no resultaba aún visible, tal como sucede en la actualidad. Por que en aquel momento el caparazón fósil estaba completamente incluido en el interior de la matriz de piedra caliza del sillar, a muy poca distancia y por debajo de la superficie de su cara exterior. 
El fósil que ahora puede verse completamente y con tanta claridad, inicialmente debió empezar a aflorar, con bastante posterioridad al momento de la construcción original del muro o de su posterior restauración moderna. El caparazón fósil aparecería cuando la delgada capa de caliza arenosa que inicialmente lo recubría y ocultaba, se fue degradando y separando hasta desprendese, por efecto del "intemperismo". Posiblemente la aparición del fósil no se produjo de forma lenta y gradual sino de forma muy rápida o súbita.


Fotograma del vídeo documental titulado
Córdoba, historias con encanto realizado por escolares de tercer ciclo de Educación primaria del Ceip Los Califas de Córdoba, dirigido por el profesor José Alejandro Pérez Cano. En la imagen se puede apreciar como sobresale el fósil, respecto del conjunto de la roca que constituye el sillar que está bastante más deprimida por efecto del intemperismo Imagen: Menudos Documentales (Andalucía Profundiza)


Es de suponer que cuando se produjo la súbita o rápida aparición completa de esta curiosa piedra blanquecina y muy especialmente cuando pudo ser advertida la presencia de la gran marca estrellada de que era portadora, el hecho de su afloramiento completo y rápido, producido de forma espontánea, debió causar cierta perplejidad en las personas que se percataron de su rápida aparición sobre el muro de la fachada de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Pero debió ser la gran marca en forma de estrella de cinco brazos, la cualidad que más contribuyó a que las personas dotadas de mentalidad mágica e imbuidas de ancestrales creencias supersticiosas, pudieran buscar alguna explicación sobrenatural a un objeto y a un fenómeno completamente naturales. Posiblemente aquellas mismas personas considerarían que el afloramiento de la piedra estrellada era un suceso prodigioso una especie de señal sobrenatural para atraer la atención de las personas hacia un objeto dotado de efectos benéficos. Todas aquellas elucubraciones esotéricas de l@s primer@s devot@s debieron contribuir a iniciar su fama como objeto curioso y mágico, entre los cordobeses y entre los visitantes foráneos de la Mezquita-catedral de Córdoba, primeros conocedores del asunto que luego Internet se fue encargando de popularizar....


Localizando la ubicación exacta
 

Partiendo de la escasa información disponible sobre el asunto, al principio de la investigación, aqueila proporcionada por la Cordobapedia y la deducida sobre su ubicación relativa, proporcionada por un par de fotografías con visitante humanos que la señalaban y en las que se apreciaban en su derredor unos sillares muy característicos, se procedió a la búsqueda y localización de la curiosa piedra. Mediante el uso del recurso “Street wiew” de “Google maps” se rastreó sistemáticamente la zona de fachada en que debía estar usando como guía la posición de los sillares de referencia. Una vez localizada e identificada la denominada “estrella de los deseos” de la Mezquita de Córdoba, se procedió a la “captura de pantalla” que aportaría el correspondiente testimonio gráfico. A continuación, mediante el uso del “Paint” se efectuó el correspondiente “recorte” de la zona más interesante de la imagen capturada, aquella en que aparecía la popular piedra estrellada. Luego mediante el trazado de un marco de color rojo que rodea e indica la ubicación exacta del fósil se señalizó la posición del curioso objeto, en el muro. 



Vista de la zona de la mezquita-catedral que hace esquina y que forma parte del cruce entre las calles de Torrijos y del Corregidor Luís de la Cerda, lugar en donde las diversas fuentes informativas situaban la popular piedra estrellada. La posición exacta del fósil ha sido señalada mediante un marco de color rojo.
Imagen: Google maps


Ahora ya conocemos con total certeza la posición exacta del fósil, supuestamente, más prodigioso de la ciudad de Córdoba. Sabemos que se encuentra en un sillar carcomido por la intemperie, situado a una altura, sobre el nivel del pavimento de 1,10-1,20 m.  y a una distancia de unos 6 metros, respecto de la esquina formada por la fachada del edificio de la Mezquita, en la calle Torrijos, con la calle Corregidor Luís de la Cerda. Formando parte integrante de uno de los sillares de calcarenita miocena que constituyen el murete lateral o zócalo que sostiene la plataforma elevada que da acceso a las diferentes puertas de entrada a la Mezquita-Catedral por su fachada oeste, bajo la plataforma del segundo rellano de las escaleras y casi coincidiendo con la posición de la denominada "Puerta del Sabat".


Continuará